Crónicas de viaje: Una GentedelB@rrio en apuros


Sitio en Isla de la Juventud donde de reproduce el Rhombifer, cocodrilo cubano. Foto Omarita.

Sitio en Isla de la Juventud donde de reproduce el Rhombifer, cocodrilo cubano. Foto Omarita.

Hola Gente!!!! Uno de los autores de GentedelBarrio comparte hoy con ustedes un pasaje inolvidable que a continuación les narramos en voz de la protagonista: Usualmente, en los diarios se pone fecha, hora en que se inicia y concluye un viaje pero entre el susto y lo admirable de esta experiencia no recuerdo precisamente cuando empezó.
El jeep parecía devorar la carretera y mientras eso ocurría mi corazón parecía un potro desbocado que cobró su máxima aceleración cuando apareció en el horizonte el cartel de Bienvenidos al criadero de Cocodrilos de la Isla de la Juventud — nuestro Barrio— a más de 20 kilómetros de Nueva Gerona, ciudad cabecera.
Mis compañeros y yo, invitamos al chofer al recorrido previsto y ni cortó ni perezoso dejó escapar un «NNNO!!! rotundo y seco con toda la fortaleza que le cabe a un hombre: «Yo me quedo cuidando el carro», evidentemente estaba evitando un lamentable encuentro con uno de los saurios que allí habitan, crecen y se protegen.
Como buena anfitriona de mis amigos – colegas de La Habana— descendí y traté de ocultar todo el tiempo mi respeto (léase miedo) por esos ejemplares de la prehistoria.

Sinceramente el sitio es un paraje exquisito donde abunda el Júcaro —planta endémica de Cuba— hospedero natural del bocbito chico y grande, el tocororo, la cartacuba, el totí, el sinsonte, el carpintero jabao, el zunzún y otras especies de alados cubanos y migratorios que por estos meses (abril y mayo) anidan en el trópico.
Espectáculo divino fue apreciar en los estanques donde se reproduce el Rhombifer (Cocodrilo Cubano) florecido el nenúfar de color blanco en perfecto contraste con el verde de la naturaleza, de las aguas y de los reptiles sumergidos. Lo que no les he dicho todavía es que un tal Pancho —un cocodrilo rhombifer— andaba suelto por los senderos de esos parajes, después supimos que el susodicho no soporta las cercas y a coletazo limpio las derriba para saltar y escapar del cautiverio para andar a sus anchas por todo el área del criadero, al parecer como Cocodrilo por su casa.

nenufar_omarita       Estanques donde se reproduce el Rhombifer (Cocodrilo Cubano) florecido el nenúfar de color
blanco en perfecto contraste con el verde de la naturaleza. Foto: Omarita

Podrán suponer que con tales truenos el corazón lo tenía en la punta de la lengua y la lengua lista para el grito aunque tratara de disimular. Luego en un acto de franco heroísmo tome en mis manos a uno de los ejemplares más pequeños, instada por el administrador del lugar, quien aseguró que con esa edad, los cocodrilos son inofensivos, pero cuando puso una de sus patitas sobre mis dedos y sus nacientes garras arañaron levemente mi piel, se desmoronó de una vez toda la coraza y despavorida empecé a gritar nerviosa: « Nadie me va a creer que tenga este animal en mis manos!!! — se darán cuenta en la foto— Lo que sentí además me lo reservo por pudor, pero entre Pancho suelto y ese bichito en contacto conmigo fue demasiado para una simple mortal como yo.

anita_omarita
                      Uno de los autores de GentedelB@rrio en apuros bajo el lente de Omarita

Ni siquiera la presencia exclusivísima de una orquídea silvestre en el camino o beber agua de coco helada calmó a mi inquieto corazón. El sobresalto creció cuando escuché de labios de uno de los criadores que un cocodrilo le había arrancado parte del cuero cabelludo de un mordisco mientras pescaba alimentos para ellos…. Nadie sabe para quien trabaja.
Temor aparte, creo que este es un sitio obligado para quienes aman la naturaleza y desean conocer de cerca en estado natural al rhombifer, el más violento de las 22 especies de cocodrilos registrados en el planeta y que tiene hoy en la ciénaga de Lanier — sitio RAMSAR 2002—, en Isla de la Juventud, el banco genético de esta especie, hoy en peligro de extinción.
El lente de Omarita, fotorreportera de la ACN, les dará una mejor idea del sitio y la fauna que allí habita, ustedes podrán juzgar por si mismos si mi susto fue justificado o no. Allí aprendí también que el mito de correr en zigzag o en círculos cuando un cocodrilo ataca, es puro cuento, lo mejor, según los especialistas es mantener la distancia y si se conoce que hay uno por ahí, coja inmediatamente por la dirección contraria, si se hace el héroe conocedor, lo más seguro es que no sobreviva para hacer el cuento.
AHHH!!! Por suerte, nunca apareció Pancho, de lo contrario, además de escuchar mis gritos en sus hogares, todavía mis compañeros de viaje me estarían buscando porque Usain Bolt se quedaría chiquito y eso que la GentedelBarrio no es cobarde, pero recuerden, Un cocodrilo suelto es un cocodrilo suelto….

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2 pensamientos en “Crónicas de viaje: Una GentedelB@rrio en apuros

  1. Anita, “trataste de ocultar el miedo”, pero me parece que no lo lograste!!! jjjjj Pero no te preocupes, no creo que ninguno lo hayamos podido ocultar. 😉
    Con esta crónica me has hecho recordar esos dias rodeada de tanta naturaleza, momentos que siempre quiero volver a repetir, aunque con ello tenga que dejar salir un poco de adrenalina!!!!!

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