La espiral del pitazo, sugerencia de GentedelB@rrio



Juan Infante Vázquez, entrenador de Volleyball en la EIDE Fladio Álvarez Galán de Isla de la Juventud. Foto: Ana Esther Zulueta.
Hola Gente!!! Hoy le proponemos leer la historia de Juan y sus estudiantes de volleyball en la EIDE Fladio Álvarez Galán, donde no solo aprenden el deporte de manera práctica, sino también lo conocen desde la teoría y esa posibilidad tributa al mejoramiento de la calidad del atleta y ayuda a transformar su conducta deportiva y social.
Pero no lo detenemos más, lea y si le intersa tal vezpueda usted sugerir ejemplos como estos en su barrio, después nos dice.
 Cuando un joven o adolescente aprende se transforma y el nuevo conocimiento influye entonces no solo en su actitud vinculada a la materia en cuestión, sino que también moldea su conducta social y participación en los procesos.
 La tesis anterior nace de la implementación de un círculo de interés de arbitraje con atletas del equipo juvenil femenino de voleibol en la EIDE Fladio Álvarez Galán, en Isla de la Juventud, que según el profesor Juan Infante Vázquez, entrenador y árbitro internacional desde 2010, «le ha permitido no solo moldear la conducta deportiva de las atletas, sino también la personal», dijo.
 «El interés de ser árbitro no es por dinero, porque no se paga, sino por el placer de contribuir a la formación de los demás atletas, entrenadores y árbitros en la disciplina y el cumplimiento estricto de las reglas del deporte; eso es aplicable a la vida y los resultados hasta ahora avalan el esfuerzo», acotó.
 «La Federación Cubana de Voleibol está llamando a formar árbitros femeninos; hoy existe una sola, Anabel Leal Estévez, y fue seleccionada la mejor árbitro joven en 2015 y salió de este círculo de interés, pues era la capitana del equipo pinero», explicó.
La génesis
 Cuenta Juan que todo empezó cuando se formaba como profesor en el Instituto de Cultura Física de Pinar del Río; en ese tiempo se preparaba en lucha y entonces no tenía idea de la importancia de un círculo de interés, pero como los pineros se quedaban en la escuela los fines de semana, jugaban voleibol para «matar el tiempo».
 Recuerda que fue Ismael Ortega, profesor titular de voleibol en ese Instituto pinareño por aquellos días, hoy miembro de la Comisión Nacional, quien le «metió el bichito» del arbitraje con el círculo de interés y fue tan interesante que cambió la lucha por el voleibol.
 «En realidad me hice árbitro por casualidad, pero al conocer las reglas entendí mejor el deporte y aprendí a tomar ventaja a partir del comportamiento del contrario. Llegamos a ser campeones dos veces y se definió por el conocimiento de las reglas.
 «El círculo de interés no solo está dirigido al deporte desde el punto de vista práctico, sino que ofrece igualmente una mirada a la teoría como complemento. Tenemos la oportunidad hace tres años de impartir esta actividad y como yo conozco su importancia, lo hago desde mi propia experiencia», comentó.
Los frutos

Estas muchachas también se foguean al impartir justicia en eventos municipales de la disciplina. Foto: Roberto Díaz Martorell
Ileydis Ramírez Campo, estudiante de onceno grado y miembro del equipo juvenil de voleibol de la EIDE, es la pasadora del grupo y asegura que siempre juega bajo mucha presión, «pero desde que conozco el deporte por dentro, sé lo que puedo y no puedo hacer en el terreno», expresó.

 «Ahora no solo jugamos con el balón, sino también con las debilidades y el desconocimiento de las reglas que tiene el contrario; eso nos da algo de ventaja», señaló.
 Otra de las pupilas de Infante Vázquez, Yanisleidis Borlines Vizcay, todavía no se decide por el arbitraje en el futuro, pero en su preferencia está vincularse a esa disciplina. «Me gustaría ser entrenadora porque me inspira el ejemplo de mi profe y siento que desde el círculo de interés he mejorado», apuntó.
 Para Dayana Irbe Soria, otra de las integrantes del equipo juvenil femenino de la EIDE, el círculo de interés la ha ayudado a ser menos tímida. «Ahora siento que soy más activa, porque conozco lo que tengo que hacer y me comunico mejor con mis compañeras», aclaró.
 «He aprendido que el éxito del juego depende solo de nosotras y conocer las reglas y la teoría del deporte nos hace mejores atletas y mejor equipo», subrayó.
 Estas muchachas se «foguean» al impartir justicia en eventos municipales de la disciplina, una especie de práctica docente de lo que aprenden a diario en el círculo de interés de Arbitraje, que las prepara para el futuro.
 Infante Vázquez reconoce entre los principales logros de su experiencia que toda vez que se aprende a definir el deporte, tanto en lo físico como en lo técnico y en lo teórico, puedes optar por la victoria.
 «En Cuba la mayoría de los equipos estamos parejos en la técnica, aunque en Isla de la Juventud tenemos deficiente la forma física (estatura); pero conocer las reglas nos llevó a niveles superiores y nos da ventaja sobre el contrario a pesar de las carencias físicas.
 «Este círculo de interés no solo pretende moldear la conducta deportiva de las atletas, sino también la social; hoy las atletas y yo sentimos que somos mejores personas y amamos más el voleibol, primero porque nos gusta y segundo porque lo conocemos», recalcó.
Origen: La espiral del pitazo – Deportes – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana

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